>> Semillas de marihuana

Semillas de marihuana

			NULL

		
Semillas de marihuana

Cuando plantamos una semilla de marihuana comprada, no es lo mismo que cuando plantamos una semilla que nos salió de un cogollo, que nos puede salir cualquier cosa. Al comprar una semilla estamos comprando una variedad en sí, con unas características ya definidas, que nosotros podemos elegir a gusto de lo que estemos buscando.

Los bancos de semillas se encargan de recolectar diferentes variedades del mundo y mezclarlas, de manera que de dos variedades con sabores y efectos totalmente diferentes, obtengamos una variedad nueva con sus características propias. Los bancos son los responsables de ofrecer las variedades más potentes, por lo que cada año se presentan cruces y variedades nuevas, que incrementan fuertemente las propiedades de estas variedades. Los niveles de THC se han intensificado de manera espectacular en los últimos años, ya que a principios de los años 70, mostrar un 10% de THC ya era una cifra desorbitada. En los 80 podíamos encontrar variedades que llegaran hasta un 12 y el los 90 hasta un 15. Al entrar en el años 2000 algunas variedades mostraban ya un increíble 20% de potencia, para mostrar hoy en día variedades que pasan un 30% de THC, triplicando la potencia de la de hace 40 años.

Las variedades de marihuana pueden ser sativas, índicas o híbridos:

Las variedades índicas son las más cultivadas, ya que tardan mucho menos en florecer y dan producciones más altas. Suelen ofrecer un efecto relajante y hasta sedante en algunos casos, además de unos niveles de resina bastante altos. Los sabores suelen ser dulces y terrosos, que suelen estar bastante marcados cuando se le realiza algún tipo de extracción. Suelen ofrecer variedades compactas y con brazos duros y fuertes, necesarios para cargar el peso de sus cogollos. Son las más utilizadas para uso comercial, ya que muestran unas producciones bastante más rápidas y pesadas, por lo que se le acaba rentando mucho más que a las índicas.

Las sativas tardan mucho más en estar totalmente listas, además de que su producción en seco es mucho menos pesada. Suelen tener unos altos niveles del cannabinoide THC, responsable del efecto psicoactivo de la planta, por lo que suelen tener un efecto mucho más cerebral y energizante. Ofrece cogollos más espigados y fofos, pero gracias a eso, muestra una resistencia enorme a la humedad. Suelen mostrar unos sabores mucho más tropicales y exóticos, bastante más variados que las índicas. Al amante de las variedades sativas no le importará esperará unas semanas más, o tener que cultivar más ejemplares para obtener las mismas cosechas, ya que su efecto y sabor es el más buscado.

Los híbridos son ejemplares establecidos a base de cruces entre índicas y sativas, seleccionando ejemplares que muestran las mejores propiedades, de cada una de las genéticas utilizadas. Se suelen crear con idea de conseguir recortar los tiempos de floración a una sativa, para obtener sativas de cogollos más prietos y resinosos, o incluso para otorgarle un sabor más exótico a una variedad clásica. Al cruzar 2 variedades diferentes, surgen diferentes fenotipos, que unos muestran más características del padre y otros más de la madre. Una vez los fenotipos están definidos, es momento de seleccionarlo, según las características que más interese al banco. Esto hace que las posibilidades sean infinitas, por lo que es fácil que en 2 bancos diferentes veamos que tienen una variedad que comparte la misma genética, pero que son totalmente diferentes. Es realmente fácil crear un híbrido, y cualquier cultivador con poca experiencia puede desarrollar su variedad propia, por lo que te animamos a que pruebes.

Podemos encontrar semillas regulares, feminizadas o autoflorecientes:

De las semillas regulares nos pueden salir plantas macho o hembra, las hembras son las responsables de ofrecer las flores, comúnmente conocidas como cogollos. En estas flores es donde se concentra la mayor parte de cannabinoides de la planta, por lo tanto, es la parte que consumimos. Los machos son los responsables de producir el polen, con el que se fecunda a las plantas hembra, y así se crean las semillas. Las plantas macho aunque no ofrecen cogollos, sí que contienen cannabinoides, aunque en mucha menor proporción. Los bancos han dado un gran salto con estas variedades, ya que antiguamente de cada 10 puede que te saliera 1 hembra o como mucho 2, mientras que ahora presentan una media de 5 hembras de cada 10. Las semillas regulares ofrecen el 100% de las propiedades de la variedad, mostrando sabores más marcados y un efecto más fuerte que las feminizadas.

Las feminizadas son variedades establecidas en un 99.9% hembra, aunque pierden algo de potencia en el proceso. Obtendremos cosechas mucho más productivas con estas semillas, ya que nos aseguraremos que todas van a ser hembras, obtendremos cogollos de cada una de ellas. Las semillas feminizadas suelen ser la mejor opción para los cultivadores nóveles, debido a que no tendrán que estar pendiente del sexo de la planta. Si no se retiran los machos a tiempo, polinizará las hembras llenándolas de semillas, cosa de la que no tendremos que preocuparnos con las feminizadas.

Las autoflorecientes son un tipo de plantas no dependen del fotoperiodo, por lo que en un tiempo determinado estarán totalmente listas, reciban las horas de sol que sean al día. Han sido cruzadas con una variedad llamada Rudelaris, que crece en las montañas más frías del norte de Europa, de Siberia y Ásia central. Esta variedad crece silvestre en las peores condiciones, y con el paso del tiempo se ha ido adaptando, reduciendo los tiempos de cultivo. Al cruzar esta variedad con una normal, obtendremos autoflorecientes de 1ª generación, que se volverán a cruzar con la variedad original, para obtener ejemplares más rápidos y estables.

Algunos consejos:

Se recomienda germinar la semilla antes de plantarla, ya que tendremos muchas más probabilidades de que se abra. Si plantamos la semilla sin germinarla debería de salir la planta igualmente, pero cuando vamos a cultivar muchas a la vez, tenemos muchas más posibilidades de que nos salgan todas de esta manera. Hay muchos rumores sobre semillas, unos dicen que si las pones en un vaso y flotan no germinarán, otros dicen que si la semilla es demasiado pequeña, o demasiado blanquecina tampoco germinará. Es muy raro que a un mismo cultivador no le germinen nunca y a otros sí, lo que hace pensar que seguramente sea un problema del cultivador. Para germinar la semilla se recomienda hacer en un tupper, donde pondremos una servilleta húmeda, las semillas encima y luego otra servilleta húmeda encima. Deberemos cerrarlo y colocarlo en alguna zona donde tenga una fuente de calor leve pero constante, como un TDT o un modem de Internet. No necesita estar caliente, pero tampoco puede enfriarse, mientras que no tiene que tener mucha agua, pero tampoco puede secarse. Es realmente simple germinar una semilla, lo único que necesitaremos será darle unas condiciones específicas, que se mantenga dentro de los parámetros que necesita la planta.

Algunas variedades muestran una adaptación mayor a algunos climas que otras, por lo que siempre tendremos que ver que la variedad que vamos a cultivar, encaja con las condiciones climáticas de la zona en la que vivimos.

Si somos cultivadores nóveles se recomienda utilizar semillas feminizadas, ya que obtendremos cosechas mucho mayores, y no tendremos que estar pendientes del sexo de cada planta.